domingo, 19 de junio de 2011

PERSONAS MAYORES

En clase ha habido dos exposiciones a cerca del trato de las personas mayores y de su “reclusión” en centros residenciales. Pienso que por el modelo de estado de bienestar basado en el “familiarismo” parece que es obligatorio que una persona cuando se hace mayor, tenga o no alguna enfermedad, sus familiares deben hacerse cargo de él o ella. Lo que ocurre es que como nos seguimos encontrando en una sociedad muy machista o “chapada a la antigua” se siguen manteniendo los patrones de trabajo reproductivo, donde se incluye el cuidado de niños y mayores, destinado exclusivamente a las mujeres. Cuando una mujer incorporada al mercado laboral, además tiene que ser ama de casa porque “su marido la ayuda” en lugar de realizar las tareas de manera conjunta, se ve inmersa en el cuidado de otra persona más que además es dependiente, puede que se vea desbordada en muchos de los casos. Por ello pienso que el principal motivo por el que las familias deciden de meter a sus “abuelos y abuelas” en centros residenciales es este. Además en este tipo de centros se les puede dar en muchos casos más cuidados especializados cuando padecen algún tipo de patología ya que por norma general suelen tener personal sanitario trabajando en ellos. Pero con esto no quiero decir ni justificar que se deje allí a una persona y la familia se despreocupe, lo “abandone” excepto en cuatro ocasiones especiales al año. Pienso que se deben de utilizar este tipo de centros como alojamiento alternativo al domicilio en el caso de que las personas no tengan autonomía y necesiten atenciones específicas, no dejando nunca a esa persona allí sino compartiendo la vida con ella aunque sea el centro el que te establezca los horarios de visita.

Algunas de las enfermedades por las que pienso que se interna a una persona en una residencia es por ejemplo el alzheimer; una enfermedad que va degenerando la memoria y las habilidades psicomotrices de las personas. Una persona poco a poco va olvidando desde quién es hasta cómo se come… Un médico me explicó una vez que la memoria de las personas es como una cebolla, es decir, tiene capas. Las personas vamos añadiendo encima capas y capas de memoria por ello tenemos recuerdos de la infancia y recuerdos de hace menos tiempo. Lo que le ocurre al alzheimer es que va degenerando esas capas y es como si “pelásemos” la cebolla (debido a que las células cerebrales van muriendo y se van atrofiando diferentes partes del cerebro). Con lo que se va quedando es con los recuerdos más antiguos y va perdiendo la memoria a más corto plazo. Es por ese motivo por el que en muchas ocasiones estas personas confunden a sus familiares con sus antepasados. Se trata de una “nueva enfermedad” que tiene una duración máxima aproximada de unos 10 años pero a la que se suelen sumar más enfermedades típicas de edades avanzadas. Por lo que para que la calidad de vida de estas personas y sus familiares sea mejor se debería tratar por profesionales que conozcan causas y consecuencias de la misma y cómo trabajar con estas personas. Una alternativa al internamiento pienso que sería que los familiares (como se está haciendo desde muchas asociaciones) reciban formación acerca de la enfermedad y de cómo tratarla dentro de su familia y así mejorar tanto los cuidados como el nivel de ansiedad y estrés que causa dicha enfermedad en las familias.



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