
Para poder hablar del suicidio de una manera abierta pienso que es bastante importante lo que se ha llamado “educación para la muerte” con la se que deja claro por si alguien tenía alguna duda que todo el mundo va a morir. Es decir, que tenemos que ser conscientes de que todos nacemos, tenemos un inicio y un fin que es la muerte. Por eso es importante disfrutar de la vida cada momento sin dejar escapar ninguna oportunidad, ninguno de esos pequeños detalles que te hacen que la vida cobre sentido.
Pienso que todo esto debemos tenerlo claro para poder transmitírselo a las personas con las que vamos a trabajar en el futuro, para que intenten descartar siempre la opción del suicidio como solución a sus problemas, como vía de escape, como final, para huir de una realidad que se le hace insostenible.
En el caso de las personas que padecen trastorno obsesivo compulsivo se trata de personas que tienen establecidos una serie de “rituales” por los que tienen que pasar obligatoriamente para poder realizar una actividad. Son personas que se han acostumbrado a realizar algo de una determinada manera y tienen fijación por realizarlo así, es más no son capaces de hacerlo de otra manera ni pueden pasar sin hacerlo. En cierto modo pienso que casi todo el mundo por no generalizar demasiado tenemos algunas manías, algunos rituales que seguimos y que aunque no pensemos que llegan a obsesionarnos forman parte de nuestra vida. Por ejemplo las personas que son supersticiosas y que por ejemplo no pueden pasar por debajo de una escalera no porque se pueda caer sino porque es “mala suerte” o que si se les derrama la sal tienen que realizar un ritual para quitarse la “mala suerte” que han “invocado”. Yo por ejemplo tengo una manía y es que no soporto que se me modifiquen los planes a última hora, aunque no considero que eso sea una obsesión ya que aunque me cueste tengo que terminar adaptándome. Lo que sí que es una manía que tenemos en mi familia es que no podemos dormir con los zapatos en el cabecero de la cama porque mi abuela nos ha dicho siempre que eso hace que se tengan pesadillas. Eso que no tiene ninguna lógica ni ninguna explicación es lo que se considera una manía o una obsesión. El problema llega cuando estas personas necesitan tratamiento psicológico o medicación ya que influye en el normal desarrollo de las actividades de su vida diaria.
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