domingo, 30 de enero de 2011

CENTROS DE MENORES
Ante una situación en la que un menor se encuentre en desprotección o pueda correr peligro su integridad física o psíquica, se puede pasar a la institucionalización de este. Pero, el objetivo que se persigue ante todo, es el bienestar del menor. Por tanto, para que padezca los menores cambios que puedan alterar su futuro desarrollo psíquico, cognitivo y/o social se intenta que esté con su familia el mayor tiempo posible.
Solo es retirado de la familia cuando:
→ Se encuentre en riesgo → por no tener cubiertas las necesidades básicas y que esto desencadene en un mal desarrollo del menor.
→ Se encuentre en situación de desamparo → debido a un trato negligente que comprometa la satisfacción de las necesidades básicas del menor e infieran en su desarrollo.
Existen diversos tipos de centros:
 Centros de acogida inmediata.
 Centros residenciales.
 Viviendas tuteladas.
 Centros residenciales de protección para menores con trastornos de conducta.
Pero al igual que existen diversos tipos de centros, es muy importante (y para ello hay un exhaustivo proceso) la adecuación de los menores a los centros en los que se les ubica. Es muy importante tener en cuenta las condiciones de la familia y la posible rehabilitación de esta (en este caso se toma preferentemente la medida de acogimiento familiar).


Este video es un ejemplo de la protección que tienen los niños y niñas. En este caso y teniendo siempre en cuenta que se trata de unos dibujos animados un tanto especiales, se pretende mostrar, bajo mi punto de vista, que la protección de los menores depende mucho también de cómo sea vista ésta por parte de la propia familia.
Vamos, que la frase de Ramón de Campoamor “en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, es un claro ejemplo de que cada persona ve una situación de manera diferente en función de sus conocimientos, valores y costumbres. En muchos casos, pienso que es bastante importante el hecho de que se reeduque a los padres y madres para que sean capaces de mantener a sus hijos/as en una situación “normalizada”.

Me viene a la memoria un caso concreto de una madre de Jaén que fue denunciada por su hijo por haberle pegado un “bofetón y haberlo cogido del cuello”. Esta fue la versión con la que el menor llegó al juzgado y por la que condenaron a la madre. http://www.minutodigital.com/actualidad2/2009/01/22/%C2%BFdebe-una-madre-consentir-que-se-la-falte-al-respeto/
Pero tras realizar un exhaustivo análisis de lo sucedido, se pudo observar que el carácter y comportamiento del niño era bastante inapropiado y provocaba a su madre en numerosas ocasiones. Este pasodoble de la comparsa gaditana “Voces” (2009) nos hace referencia a este caso y a las diferentes posturas que se pueden tomar a la hora de analizar esta realidad concreta.


Mi reflexión sobre este tema es que no sólo hay que mirar hechos aislados en los que se pueda ver un menor en riesgo, y con esto no quiero bajo ningún concepto justificar ningún tipo de violencia ejercida sobre ningún menor ni sobre ninguna persona, sino que la situación familiar debe ser tenida en cuenta y la realidad del entorno y de todos los miembros también para poder determinar una u otra medida frente a una posible situación de desamparo o de riesgo de un menor.

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